Piratería y desarrollo: ¿Enemigos inseparables?

Primero de todo, decir que entendemos por piratería el adquirir contenido de manera ilegal, es decir, hacerse con una copia de cierto producto sin la autorización del propietario y los derechos de autor. Nada relacionado con el mar, vaya

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En el sector de los videojuegos, la piratería tiene su lugar también, con sus amantes y detractores. Quien más quien menos, se ha encontrado con el dilema de querer un juego y que el precio nos mantenga en el limbo entre comprarlo o no. Leyendo reviews o viendo gameplays no nos hacemos a la idea exactamente de si el juego nos va a gustar o no, pues la parte interactiva es muy subjetiva. Es en estos casos que no demonizamos la piratería, ya que se convierte en un buen elemento para distribuir contenido, dejándolo al alcance de cualquier persona.

Pruebas el juego, ves si te gusta y luego lo adquieres o no, dependiendo de si crees que el desarrollador merece tu apoyo económico o si quieres beneficiarte de cualquier actualización o añadido. Supuestamente, es la función de las demos: probar un juego para ver si te gusta, aunque bien es sabido que pocas demos se acercan al producto final. Ahí, reside el fallo de los desarrolladores, que en vez de preguntarse “¿porqué piratean mi juego?” se limitan a imponer medidas más restrictivas que entorpecen al posible comprador el acceso a su producto. Si se hiciesen demos que realmente representasen el contenido final, la necesidad de piratear, disminuiría, en nuestra opinión.

Claramente, el problema no queda ahí. Los desarrolladores, sobretodo en plataformas móviles, a menudo publican aplicaciones o juegos gratuitos que se mantienen con publicidad o compras internas. Aunque, ello no les salva de la piratería. ¿Y eso por qué ocurre?

Desde nuestro humilde punto de vista, uno de los problemas es la falta de conciencia por parte del usuario. Falta de conciencia, en el sentido de que uno no se hace a la idea del trabajo que hay detrás de aquello que está adquiriendo de forma ilegal. En el momento en que el usuario paga al desarrollador por su contenido, le permite a éste último poder seguir desarrollando, cosa que beneficia a ambas partes al final. A todo el mundo le gusta que reconozcan su trabajo, ¿no?

Al fin y al cabo, mantener y hacer que el sector evolucione, bebe tanto de consumidores, como desarrolladores.

Autora del post: Andrea Sacchi (@andiesafo ), nuestra Digital Artist

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